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domingo, 12 de enero de 2014

La amiga

Echo de menos una amiga para mirarnos viéndolos, que no es tan sencillo como parece. Vestirnos de complicidad y sonreírnos desde el alma.

Echo de menos una amiga para disfrutar juntas de las cosas más sencillas: un parchís, un batido de frutos secos con un vampiro y una mala serie.

Echo de menos una amiga para vaciarme sin tapujos, para escuchar sin juzgar, para ser franca sin temor a dañar y para recibir la verdad aunque escueza. Dejando caer los velos para que se cuele la luz.

Echo de menos una amiga para ver huir las horas mirando las nubes, acariciarnos porque sí, con la certeza de que te aceptan y aman como eres. Porque nadie mejor conoce tus flaquezas y tus virtudes sin hacernos sentir vulnerables por mostrarnos transparentes.

Echo de menos una amiga para sanarnos mutuamente de batallas aún abiertas, sacudir las espinas que molestan en la intimidad y pedirnos perdón. Llorarnos, desnudar la rabia y recoger sus frutos.

Echo de menos una amiga para compartir en voz alta una novela cualquier tarde de invierno y divagar juntas. Cantar del brazo por los rincones de alguna ciudad que nos apena y acuna o disfrutar de un granizado con los ojos cerrados al sol.

Echo de menos una amiga para reírnos sin palabras, hablar con la mirada y compartir el lado cómico de la vida en cada situación. Rozar lo absurdo sintiendo que algo se te rompe dentro entre carcajadas.

Echo de menos a la amiga con la cual se puede escuchar música en silencio, respetando el lugar común en el que duermen los sueños en el techo de la habitación.

Te quiero y te extraño, mi hermana, la amiga visceral que la vida me regaló y no fue una casualidad, sino una certeza.





No te llamo porque me duele de tantas emociones acumuladas y abstractas ya, desgastadas por el paso del tiempo,nos debemos horas. Tan sólo deseo hacerte saber que espero nuestro momento, porque sé que llegará, y será grande, inmenso, por su intensidad y luz. Momento que sólo ambas, desnudas, podremos afrontar para reencontrarnos con las mujeres que fuimos y las que ahora somos... entre risas, lágrimas y amores, por supuesto 

martes, 10 de julio de 2012

Afortunada


Me siento afortunada por reír, resonar, no frenar la alegría. 

Afortunada por llorar, expresar mi sentir, por desatar nudos con mi agua salada.

Afortunada por expresarme, por dar opción al diálogo, con respeto, por decir negro si siento negro o, al menos, gris oscuro.

Afortunada por los gestos ajenos que cambian el ritmo de las cosas, por asomarme al paréntesis paralelo que amortigua si le dejas espacio.

Afortunada por los días de sol, el mar brillante, la luna mora, las noches de mosquitos en el jardín. Porque habite la magia bajo cualquier piedra: pequeña, grande, embrutecida o brillante.

Afortunada al correr agua fría en mis pies, el sabor del limón puro, ácido, alegre en verano. Cobijarme a la sombra de una savina, un algarrobo, una higuera que estrena vestido de hojas perfumadas.

Afortunada por cometer errores, por traspasar puertas que tal vez no deseaba cruzar, por aprender a mirar por la cerradura y templar mis impulsos.

Afortunada por mecer el tiempo con consciencia, por crecer, avanzar, ser hija, madre, hermana, cuñada, amiga y mucho más. Asimilar que formamos parte de un hermoso engranaje de relaciones.

Afortunada por sentirme acompañada aquí, ahora. Nutrir las raíces de amistad voladoras que recogen pensamientos impregnados de cariño. Afortunada por transformarlos, que me transformen y liberarlos de vuelta.

Afortunada de saber maravillarme, porque la fortuna sea algo abstracto que pende cerca de hilos invisibles para que nos enredemos en ella aun sin saberlo.

Afortunada por respirar, por la sangre que fabrico. Por amar y vivir con pasión, allá donde nos conduzca.

Me siento afortunada por mí, por ti, por compartir siquiera estos instantes con la certeza de que ambas tenemos motivos para sabernos dichosas.




lunes, 4 de junio de 2012

Ganadora del sorteo y más premios

Ya tenemos ganadora del sorteo por el 1er Aniversario del blog, junto a Carol de Soñando Duendes y Minerva y su mundo!

Y la ganadora es....

Resultados del sorteo:
  • Puesto 1: 88. Carolina Fernández Duarte




¡¡ENHORABUENA!!

Con la suerte de tu parte ya sabes que puedes escoger la opción que más te guste de entre las tres propuestas. Además Carol, quién elabora ella misma todos los artículos, ofrece la opción de escoger entre las telas disponibles en estos instantes. Estoy segura de que vas a disfrutar muchísimo el regalín.

Gracias a todas por participar y formar de este modo parte de este primer año en la blogosfera tejiendo junto al blog. Para mí ha sido todo un placer hacerlo junto a vosotras y Carol. Gracias por vuestra energía y la gran acogida del sorteo! Es una maravilla estar entre vosotras!

Deseo aprovechar la energía para compartir algunos premios que tenía en hogares amigos y no se me ocurre mejor momento para ello. Allá vamos!

Éste primero me lo traigo desde el blog de Mamá de Parrulín y Parrulinchi, muchas gracias bonita. Feliz de compartir contigo y una maravilla que hayas pensado en mí. Mil besitos, me encanta tu actitud siempre positiva y tu toque de humor.



El premio viene junto a unas preguntitas de esas que todas ya conocemos:


1. Un recuerdo: Lo primero que me ha venido a la mente han sido las tardes tendida al sol en la
playa hasta el aterdecer.

2. Te hace sonreír… Ver a la Cereza. Me encanta observarla en todo su esplendor,
relacionándose con el medio.

3. La última vez que lloraste… El sábado por la mañana.

4. Qué libro está en tu mesita de noche… Ahora mismo, Una nueva maternidad, recién terminado.

5. Bailarinas o tacones… Sandalias, normalmente planas. Me encantan las romanas. Y descalza, todo lo que puedo.

6. Qué te saca de quicio… Que se tuerzan las cosas por falta de escucharnos unos a otros. La
cabezonería por la cabezonería.

7. En este momento, sacarías un billete de avión y te irías a… A visitar a alguna amiga, hay tantas repartidas lejos.

8. Rubio o moreno… Entiendo que hablamos de hombres, no? Morenos, sin duda, con ojos
oscuros.

9. Un día perfecto… Como puede cambiar la idea de un buen plan, eh?... Últimamente prefiero no hacerlos, ni pensarlos.

10. La última vez que reíste a carcajadas… No hace mucho, con una cadena de whatsapp
locos.

Ahora deseo compartir este premio con:
Zulema, de Futura mamá
Mo, de Blogueando con mi peque y otras cosas
Paula, de Mamá de una monita
David, de Y papá también
Vanesa, de La Orquídea Dichosa

Y ahora recojo otro premio con especial cariño puesto que es un premio recién nacido y lo comparte directamente la persona que lo ha creado, así, con tanto amor. Muchísimas gracias Carmen. de La Gallina Pintadita, eres una preciosidad y es siempre una alegría tenerte cerquita. Te agradezco de corazón que hayas pensado en mí. Un gran abrazo!

También lo recojo del blog de Carol de Con ojos de madre, que es una maravilla de mujer. Gracias por esa sintonía :)




Carol, Minerva y su mundo
Janeth, Mamá dame teta
Magia, de Crianza Corporal
Por fin yo misma, de Por fin yo misma
Sarai Llamas, de El blog de Sarai Llamas


Un grandísimo abrazo emocionado!!

viernes, 18 de mayo de 2012

1 año de blog · Sorteo

Hoy hace un año que me embarqué en la aventura de crear este espacio y, ahora, es una sensación algo extraña mirar atrás, como suele ocurrir en las fechas señaladas. Si debiera resumirlo en pocas palabras creo que diría que este espacio ha contribuido, y mucho, a mi transformación. Me ha hecho crecer y, ante todo, me ha ayudado a reafirmarme, a aparcar la vergüenza de expresar lo que pienso y siento. Me ha entregado la oportunidad de ser más yo.

Si trato de recuperar los primeros pensamientos y sensaciones, no puedo ni deseo dejar pasar algo que fue decisivo para comenzar a bucear hacia fuera también y, esa razón, esa chispa que necesitaba para probar, fue Ira. Gracias, preciosa, por ese empujoncito para animarnos a crear nuestro propio espacio. Sin tu blog no sé si hubiera conocido esta red virtual tan en profundidad, tal vez sí... tal vez no... pero lo que sí sé es que fue en el momento oportuno, en el que debía ser. Gracias por creer que tenía algo que aportar y animarme a ello.

Gracias a todos y todas los que vamos conociéndonos y estrechando lazos, sois parte importante de mi día a día, y os llevo en le mente, muy presentes, a todas horas, como seres cercanos, porque lo sois. No quisiera extenderme mucho más porque hay tantas y tantas cosas bullendo en mí ahora mismo que temo no saber frenar. De modo que sólo deseo transmitiros todo mi amor y gratitud, por vuestro cariño, compañía y complicidad. Aquí seguiremos, tejiendo sueños y alegrías.






Para celebrar este 1er año en la blogosfera deseo realizar un sorteo muy especial para mí, puesto que lo hago de la mano de una gran amiga y mamá bloguera, Carol de Minerva y su Mundo. Para mí es especialmente bonito este hecho porque con Carol conectamos casi desde el comienzo de este viaje y siento que el cariño y respeto es mutuo. Gracias por todo lo que aportas a mi vida!

Además tenía ganas de hacer un sorteo artesanal, valorar la labor que muchas mujeres realizan con su talento, sus manos, cabeza y expresión, de modo que me encanta que el proyecto de Carol, Soñando Duendes, su tienda virtual de productos artesanales respetuosos con la crianza y con nosotras, sea la otra mitad del sorteo. Estoy segura de que sus artículos os gustarán y de que todos están hechos con ilusión y amor. Al igual que este sorteo, puesto que tengo la certeza de que las cosas que se hacen y cuidan con atención y cariño son capaces de impregnar a todo el que se acerca o forma parte de ellas.

Os animo a todas y todos a participar y acompañarnos. Las bases del sorteo son las siguientes:

¿QUÉ SORTEAMOS?

El premio consta de 3 opciones, la persona que resulte afortunada podrá elegir una de ellas:


OPCIÓN 1. Bandolera

NOTA: Se podrá escoger entre las telas disponibles.














OPCIÓN 2. Mei Tai porta muñecos para los niños/as + mochila de niños a juego.

NOTA: Se podrá escoger entre las telas disponibles para cada artículo.











OPCIÓN 3. Pack de 3 compresas lavables + Bolsita impermeable para compresas

NOTA: Se podrá escoger entre las telas disponibles para cada artículo.





¿CÓMO PARTICIPAR?

El sorteo sólo tiene validez en territorio nacional (España) y, en esta ocasión, está enfocado a Facebook puesto que es un espacio común para Buceando en mí y Soñando duendes, además sé que muchas de vosotras y vosotros ya estáis por allí cerquita nuestra también :)

Los REQUISITOS para participar son los siguientes:

1. Darle a "Me gusta" en la página de Buceando en mí, puedes hacerlo AQUÍ.
2. Darle a "Me gusta" en la página de Soñando Duendes, puedes hacerlo AQUÍ.
3. Compartir el sorteo en Facebook invitando a 4 amigos/as al evento creado para tal fin. Puedes hacerlo AQUÍ.
4. Inscribirte como participante en el evento y dejar un mensaje en el muro conforme has cumplido los tres pasos. No olvides indicar la opción con la que deseas participar. Puedes inscribirte AQUÍ.
5. Los números para las participaciones se asignarán por orden de inscripción siempre que éstas sean válidas.

ATENCIÓN: Sólo serán válidas las participaciones a nivel personal, no a través de páginas. Para facilitar la validación es importante que la inscripción se haga desde el mismo perfil con el que se sigan las páginas y envíen las invitaciones a amigos.


¿CUÁNDO SE CELEBRA EL SORTEO?

- El sorteo finaliza en un plazo de 2 semanas, con lo cual se podrá participar hasta última hora del día 1 de junio. 
- Dejando un margen para validar las participaciones, haremos pública la lista de participantes y el sorteo se llevará a cabo el día 4 de junio de 2012 a través de la web Sortea2.
- Se publicará el resultado en este blog y en Facebook. También se contactará personalmente con la persona ganadora vía Facebook.
- Si en un plazo de 5 días no se ha obtenido respuesta por parte de la persona ganadora daremos por nula la participación y procederemos a sortear de nuevo.


Espero que os guste el sorteo, ya veis que es muy sencillo participar. Si alguien tiene alguna duda estaré encantada de conversar con ella/él, podéis contactarme aquí, a través de Facebook, Twitter o en buceandoenmi@gmail.com

Por último me gustaría comentaros que si a alguno de los que participáis conocéis ya el blog, o lo estáis conociendo, os invito también a seguirlo desde aquí, en el mismo blog. No es ningún requisito para participar en el sorteo ni deseo que suponga un compromiso para vosotros, es sólo porque si os gusta lo que veis y deseáis que compartamos cositas, a mí me haría mucha ilusión! Gracias!

Gracias a todos y todas. Feliz por este año de maravillosa entrega y grandes cosas recibidas.

Mucha Suerte!!









sábado, 28 de abril de 2012

Fragilidad


Conversando ayer con una amiga, Carol preciosa, acabamos perfilando una realidad que de un modo u otro nos aborda con la maternidad. Es un aspecto que nos ronda y que, en determinados momentos, dejamos traslucir, con sinceridad y sin reservas, cuando nos sentimos arropadas y verdaderamente escuchadas para ello, en el mejor de los casos. Se trata de las propias quejas ante momentos puntuales que se viven con nuestros hijos.

En principio, que una madre pueda dejar entrever o insinuar que en ocasiones se encuentra cargada, sobrepasada e incluso incómoda por algún aspecto relacionado con sus hijos, suele ser automáticamente catalogado como un rechazo a los propios niños. Un ataque al corazón, tal vez sin pretenderlo. Con frecuencia la primera respuesta que podemos recibir suele encontrarse más cerca de un reproche o una pequeña lección que de una verdadera escucha. Respuestas que, a veces, entran demasiado en materia “Eso pasa por… si hicieras …. verías como no pasaba” “Dale un biberón” “Déjala que llore” "Ya aprenderá" etc.

Cuando una madre expresa en voz alta una queja en referencia a alguno de estos aspectos no está saturada por lo que hace, no está maldiciendo esa elección ni rehuyendo de ese cuidado hacia sus hijos. Está, sencillamente, sobrepasada por la situación que se da. No necesita consejos milagrosos para que las cosas cambien, porque ella ya sabe que no siempre son así o no siempre la cogen con poca energía, física o mental. No. Lo que esa mujer precisa es sentirse escuchada, valorada por lo que hace, sostenida. Y estos comentarios fuera de lugar no hacen más que ahondar el pozo de incomprensión que ella puede encontrar alrededor, aunque no tambaleen sus decisiones, sí harán que ella se repliegue hacia adentro, deje de expresarse, deje de buscar cobijo en quién consideraba podía encontrarlo. En definitiva, ahonden su soledad.

Porque la maternidad también trae momentos difíciles, y una es madre, pero también es mujer, persona, con sus propias emociones, altibajos y energía cíclica, que a veces va hacia dentro y otras hacia fuera y esto debe ajustarse, engranarse, con otras energías y actividades, resultando a veces una melodía armonizada y, otras, una explosión. Creo que no digo nada extraño si afirmo que todas nos hemos podido sentir así en algún momento, con motivos de más o menos peso, a veces simplemente por cosas cotidianas. A mí me ocurre a veces, por poner un ejemplo de los más sencillos, cuando no consigo sacar unos minutos para dedicarme, o cuando atravesamos una etapa de gran demanda al pecho y los pezones se vuelven especialmente sensibles para esos deditos que sintonizan sin cesar,  cuando el suelo entero es un campo de batalla y apenas se mantiene algo despejado medio segundo o cuando no sé bien cómo gestionar sus reacciones. Son muchas las situaciones que se pueden dar con cierta frecuencia, y habrá días que no nos sobrepasen ni carguen, que podamos prescindir de esos instantes de silencio, que no nos importe esquivar o recoger continuamente cosas del suelo ni oírlas caer, o que los pechos o la demanda continua resulte agradable, etc. Pero habrá, y hay, otros momentos en que al final del día, o en mitad de la noche, necesito expresar cómo me siento, dejar salir ese aspecto concreto en ese momento concreto. Ni siquiera deseo ayuda, ni que deje de suceder o cambie, sólo deseo que alguien me acompañe en ello, que me abrace, sentirme valiosa en ese bache emocional que en realidad estoy atravesando. Un simple gesto cercano para sobrellevarlo en la calma.

Recuerdo cómo Laura Gutman hablaba de las peticiones desplazadas, cuando en lugar de expresar lo que realmente necesitas o deseas demandas otras cosas y lo importante que es tomar la responsabilidad de pedir sencillamente lo que queremos, partiendo del yo, y relegando el tú o, concretamente, el “tú no” en forma de reproche.

Es cierto que es muy válido y, si se pone en práctica o se tiene en mente, ayuda a manejar muchas emociones que finalmente nos conducen nuestros actos. Pero también pienso que estas situaciones de las que hablo, están revestidas de gran fuerza femenina, en la que dejamos salir nuestras emociones al darles forma con las palabras y, no siempre es fácil, porque surgen como suspiros, en momentos que nuestro cansancio, nervios, malestar o desconcierto es grande y no siempre me siento capacitada para dialogar desde el yo en esos instantes. Porque sin duda deseo un tú, encontrarme con otra intuición, el gesto ajeno que sostiene sin pedirlo, que lee entre líneas mis necesidades y me acompaña, sin bromas, sin ironías ni palabras precipitadas. El acercamiento oportuno para sentirme querida mientras afronto la situación a mi manera, con otro calor por dentro. A veces puede venir de nuestro compañero, de una amiga, de nuestras madres o incluso, de nosotras mismas, si somos capaces de escucharnos un breve instante.

Aunque en el momento no encontremos quién nos arrope o a quién mirar, es importante saberte parte de algún círculo humano, que al igual que tú, sienten y actúan según sus propias circunstancias y poder llamarlas, aunque sea con el pensamiento. Es reconfortante y sanador. Tanto, como alejarnos de aquello que nos cuestiona en momentos frágiles. Me viene a la mente algo de lo que ya habló precisamente Carol hace un tiempo, de la gran ayuda que supone contar con un grupo de mujeres que nos haga hueco, encontrar una tribu. Y esto es importante porque lejos de poner distancia nos acerca a nuestras debilidades y a reconocernos en las situaciones ajenas. Creando vínculo y mimando a nuestra niña interior para poder continuar creyendo en nuestros propios recursos y esencia.

Estoy convencida de que esto nos beneficia en muchos aspectos, porque la tensión sostenida también la respiran nuestros hijos y tanto como podemos precisar nosotras comprensión y aceptación, ellos son igualmente dignos de ello, sepan hablarnos o no, y precisamente al percibirlos en un momento difícil quizá estén tratando de hacernos llegar estos mismos sentimientos, su fragilidad. 

El círculo se puede extender también a ellos.



Ilustración de Kelly Vivanco

lunes, 9 de enero de 2012

Alegría de vivir


Hoy vivo un momento de esos en los que las ideas y las sensaciones bullen a gran velocidad dentro de mí. A veces creo que, como un arco de luz, van a lograr escapar de mi cuerpo sin darme tiempo a moldearlas, a saborearlas, informes y salvajes. Magnífica energía que me salpica la vida.

Tratando de escuchar lo que, tal vez, este impulso vital quiere decirme, doy salida a la felicidad de nadar en mi agua clara compartiendo unas pinceladas:

Siento el deseo de agradecer. Me siento afortunada por sentir lo siento y permitirme vivir de la manera más acorde a ello posible. Me siento afortunada por vivir un momento delicado, porque tener poco, está resultando finalmente una lección muy valiosa acerca de la dependencia a los objetos, a nuestra imagen o a nuestras propias necesidades. Desearía que esta visión continuase acompañándome, sin nublarse, cuando el viento sople de nuevo a favor. Me siento afortunada por sentirme rodeada de algunos pocos buenos amigos, saber que el tiempo y la distancia no embrutece ese amor libre que enlaza la amistad. Agradecida también por los amigos que se distancian en algún punto del camino y por aquellos que se suman aportando agua fresca para el trayecto y descubriéndome flores nuevas.

Siento el deseo de expandirme. De expresarme, de comunicar con mis palabras, mis gestos, mis risas y silencios. Deseo dejar que bombeen mis proyectos, quitarme las alas plateadas que uso para soñar y confiar en hacer posible lo que parece irreal. Intentarlo, dar el paso, saltar sin red porque no sea necesaria. Abrirme, caminar.

Siento el deseo de hacerme transparente. Dar una tregua a mi cuerpo tras los excesos. Vivir el cambio de etapa, ingerir otros alimentos, despedir un ciclo dando la bienvenida al siguiente. Consciente de que todo lo que comemos influye en todo nuestro ser. Dejo atrás días de introspección, de calor, de castañas y amargo chocolate negro que ayuda a endulzar el alma. 

Siento el deseo de amar. De entregarme con el corazón y la piel. De tocar, sentir, oler y besar. De acurrucarme junto al cuerpo de mi compañero y girar bajo las sábanas a su lado.  Momentos de miradas cómplices, risas y jadeos. Mujer sensual, sonriente y plena que reconozco de nuevo en mí. Ardiente, deseosa y deseada. Se iluminan de nuevo los días para hacer el amor.

Así me despido, con el último deseo de transmitiros un poco de alegría, de energía positiva, de pensamientos alegres que se contagian para ayudarnos a sentir, cada cual a su modo, la dicha de estar vivos.


Autor/a desconocido/a

jueves, 29 de diciembre de 2011

Desilusión


Cuando sientes que la decepción ha comenzado a morderte es sencillo volver la vista hacia otro lado. Esperar así a que esa punzadita se vaya disipando por sí sola o, mejor aún, desaparezca sin dejar rastro.

No ha ocurrido así y dudo que en algún momento suceda de este modo. En cambio, sí creo que esa sensación de marea turbia que rebaja tu alegría y tu consideración, puede resultar finalmente una explosión de nuevas impresiones, sensaciones o experiencias que nos puede beneficiar. Es decir, que aprendemos con ella, crecemos con ella también.

Sé que es común sentirse así cuando se ponen demasiadas expectativas en algo o en alguien, es fácil también entonces, hallar culpables donde no hay más que nuestra propia proyección, nuestras ilusiones o anhelos que se ven truncados cuando algo ajeno a nosotros impide que se lleven a cabo. Es lícito sentirse decepcionado en estos momentos también, por qué no, pero es más honesto reconocernos, aunque sea al final del camino, que no somos dueños de las decisiones ajenas y que tal vez estuviésemos mirando demasiado lejos, depositando una dosis de ilusión y esperanza muy por encima de la realidad. Duele también, de eso no cabe duda, la sensación de vacío está ahí.

Quizá no he sabido alcanzar este punto aún y continúo sumergida en una sensación agridulce que me cuesta manejar ¿Qué hacer cuando alguien a quién estimas te descubre una faceta que te afecta y no te agrada? Una faceta que, por cierta distancia que pongas, no deja de manifestarse...
Cuando sentí la espinita por primera vez preferí no darle gran importancia, aunque tampoco ignoré el hecho de que estuviera ahí. Dejé que el tiempo corriera para situarnos, para que todo se asentase, para templar mi impresión, esperanzada en que todo tomara sus dimensiones sin alimentar ideas. El paso de lo días me susurró que, en realidad, no había ocurrido nada extraordinario sino que ahora, sencillamente, nos conocíamos más. 

Movida por la incomodidad y el desconcierto decidí sincerarme, dar un paso hacia adelante, tratar de bajar el nivel de ese mar que me frenaba en espacios comunes. Me sentía tremendamente injusta por ello... Dar salida a mis sentimientos, escuchar y recapacitar me ayudó a asumir mi decepción como tal, a darle la forma que le correspondía, a darle opción para sentirse escuchada. Sin arrebatos, sin deseo de herir, sincerándome sin más. Se reforzaron grandes lazos entonces, se desnudaron algunos pensamientos, se acercaron dos corazones al conocer ambos el motivo de su deambular.

Pero los caminos continúan y poco ha cambiado la raíz que me produce conflicto. Afrontar la situación y buscar el acercamiento me ayudó a comprender, a aceptar, a ampliar mi prisma y reubicarme. Pero no puede cambiar el curso de las cosas, convertir en blanco lo que es negro ni disfrazar situaciones. Por eso, a pesar del pozo de amor y amistad, permanezco sentada un poco más lejos, sintiendo a la vez la necesidad de pedir perdón, porque entiendo que quizá sean mis propias expectativas de cambio las que me mantienen al margen. Nadie dijo que algo fuera cambiar y al tomar la decisión egoísta de marcar distancia me alejo de otras personas también... Lo siento.

¿Cómo se cura la desilusión más allá del perdón?



Autor/a desconocido/a