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domingo, 12 de enero de 2014

La amiga

Echo de menos una amiga para mirarnos viéndolos, que no es tan sencillo como parece. Vestirnos de complicidad y sonreírnos desde el alma.

Echo de menos una amiga para disfrutar juntas de las cosas más sencillas: un parchís, un batido de frutos secos con un vampiro y una mala serie.

Echo de menos una amiga para vaciarme sin tapujos, para escuchar sin juzgar, para ser franca sin temor a dañar y para recibir la verdad aunque escueza. Dejando caer los velos para que se cuele la luz.

Echo de menos una amiga para ver huir las horas mirando las nubes, acariciarnos porque sí, con la certeza de que te aceptan y aman como eres. Porque nadie mejor conoce tus flaquezas y tus virtudes sin hacernos sentir vulnerables por mostrarnos transparentes.

Echo de menos una amiga para sanarnos mutuamente de batallas aún abiertas, sacudir las espinas que molestan en la intimidad y pedirnos perdón. Llorarnos, desnudar la rabia y recoger sus frutos.

Echo de menos una amiga para compartir en voz alta una novela cualquier tarde de invierno y divagar juntas. Cantar del brazo por los rincones de alguna ciudad que nos apena y acuna o disfrutar de un granizado con los ojos cerrados al sol.

Echo de menos una amiga para reírnos sin palabras, hablar con la mirada y compartir el lado cómico de la vida en cada situación. Rozar lo absurdo sintiendo que algo se te rompe dentro entre carcajadas.

Echo de menos a la amiga con la cual se puede escuchar música en silencio, respetando el lugar común en el que duermen los sueños en el techo de la habitación.

Te quiero y te extraño, mi hermana, la amiga visceral que la vida me regaló y no fue una casualidad, sino una certeza.





No te llamo porque me duele de tantas emociones acumuladas y abstractas ya, desgastadas por el paso del tiempo,nos debemos horas. Tan sólo deseo hacerte saber que espero nuestro momento, porque sé que llegará, y será grande, inmenso, por su intensidad y luz. Momento que sólo ambas, desnudas, podremos afrontar para reencontrarnos con las mujeres que fuimos y las que ahora somos... entre risas, lágrimas y amores, por supuesto 

domingo, 18 de agosto de 2013

¿Somos Comunidad?

Hoy, tras retorcerme y frotar mis ojos en la madriguera, asomo de nuevo para revindicar algo en lo que creo. Me armo del valor del que me fui desprendiendo días atrás y lo hago, ante todo, porque me debo a mí misma la sinceridad con la que deseo obrar, especialmente entre mis círculos más preciados.

Hoy necesito desatar un nudo y siento que, en cierto modo, le debo estas palabras a la Red.

Cuando tejo en la Red, (femenina, maternal y masculina y paternal cada vez más), lo hago porque deseo aportar mi visión y mi sentir y porque de este modo me nutro del saber y las experiencias de otras mujeres que, a su vez, se vuelcan y tejen. Y siento que así, poco a poco, vamos sembrando y recogiendo por igual y los frutos obtenidos quedan visibles para todo aquel que desee acercarse y participar o no activamente. Propiciando de este modo una hermosa ReEvolución emocional, femenina y maternal.

Tal vez me embriagué de este aroma a unión y comunidad y no supe, o quise, ver el juego de ídolos y seguidores que también conlleva; y cuando me fui percatando del trasfondo, lo empujé hacia dentro, expectante y con cierto recelo. Admiro y adoro a muchas mujeres que tejen con todo su corazón, y admiro a algunas otras que logran abrirse un hueco profesional gracias a su vocación y sus recursos, pero no me siento cómoda cuando se rompe la comunicación horizontal o circular. Y no es la primera vez que lo comento. (Mi espinita con la materidad consciente, Miradas de mujer y en múltiples comentarios en redes sociales)

Si admiro y amo, lo hago con sinceridad. No soy una fan, no soy una individua para moldear, no soy parte de ningún rebaño y me entristece que me intenten vender bajo el título de crianza respetuosa, feminidad consciente o empoderamiento, conceptos o productos que a mi juicio rozan la ética, por muy lícito que sea. No siembro para sentirme parte de una manada perdida que se traduce en asentir a quién dirige, o cree que dirige, el grupo. No comulgo con las condecoraciones y no me considero una consumidora de crianza y me cuido, o eso intento, de no consumir ego.

¿Qué está pasando? Sé que no soy la única que se siente de este modo. ¿Dónde quedó la camaradería, el aprender de la que llega la última, de la que empieza, el mimar por completo a la comunidad? El construir por creer en alguna causa sin esperar un reconocimiento por ello, sin pretender evangelizar ni instruir, sin sentir que se posee la Verdad. No concibo el cambio sin aceptar la diversidad.

Una de las cosas que más extraño es el poder dedicarle más tiempo a la blogosfera en profundad, y digo a la blogosfera porque por la inmediatez que ofrecen, al final accedo a otras redes sociales que finalmente también nos conectan. Rasco segundos para visitar otros espacios que antes frecuentaba y casi nunca comento ya. Añoro leer y disfrutar con blogs desconocidos hasta el momento para comprobar así que la revolución maternal no se frena sino que se alimenta y crece con cada nueva mujer que se redescubre y cada nueva madre que atiende a sus instintos, soltando escamas, despeinando lo establecido. Me estremece el sentirme cerca de otra persona sencillamente por ser humanos.

Sigo tejiendo y lo hago porque gozo con ello. Me disculpo también si alguna vez alguien sintió que la relación no fue horizontal por mi parte. Desearía recobrar la tranquilidad y ligereza con la que antes bailaba en el gran círculo, donde todas somos discípulas y maestras por igual, independientemente del alcance de cada una, y perder un segundo junto a otra persona es en realidad ganarlo. Sé que para ello debo limpiar mis ojos, aligerar mi carga emocional y reubicar algunos conceptos.

No me gustan las polémicas pero tampoco sería honesta si no expresase mis sensaciones. Esto también forma parte de crecer y decidir… ¿por qué iba a ser diferente en la Red?

Feliz por mantener la puertas abiertas en mi círculo

Feliz por mirar en línea recta

Feliz por ser consecuente

Y liviana…