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viernes, 26 de octubre de 2012

Aroma de colecho



Despuntan las estrellas mientras cae el telón del día. Comienzo a mecerme en el vaivén lento y torpe del cansancio acumulado, de las horas no dormidas, de las tensiones agarradas a mis huesos.


Descompasada acierto a peinar tu cabello, conversando acerca del mundo de fantasía alegre en el que habitas. Entonces alzas tus manos suaves hacía mí para sostener mi rostro y tu mirada menuda me entrega todo el amor que me ha faltado hoy. Puedo sentir como todo se detiene por instantes para sanarnos mutuamente de la distancia, las prisas, los imprevistos y la carga inevitable de los días. Recibo esos momentos como un regalo que desenvuelvo con delicadeza, con ojos grandes, viviendo con atención el momento.

Y ahí, justo ahí, agradezco que sigamos respetando nuestros instintos. Que sigamos aguardando al sueño abrazadas. Que siga fluyendo mi leche para besarte tibia por dentro, para entregarme el olor a mandarina y canela que desprende nuestro amor.

Cuido con mimo este puente que tendemos desde lo profundo, con consciencia y naturalidad. Cuido avanzar por él con la mente barrida y los huesos blandos. Cuido el estrechar tu cuerpo a mi costado, oler tus cabellos y besar tu frente hasta que el sueño te abraza. A veces, te susurro mi amor para que mis palabras te mezan.


Sé que la intimidad y el roce conyugal recobrarán su color más adelante, que esos encuentros pueden permanecer latentes un poco más. Porque ahora, en esta etapa de vida, asumo que ambas precisamos de la noche para nadar hacia atrás y resarcirnos.


Siento que aún nos aguardan muchas lunas dulces antes de que ese olor a mandarina me sorprenda desde otro lugar de nuestro hogar. 

Sé que aún queda mucha leche cuajada de estrellas por recorrernos antes de que el lago blanco aguarde en la calma secana de mis pechos. 

Sé que nos quedan muchos sueños por compartir, hija mía. Y que estaremos muy juntas para bañarnos en ellos hasta que el sol de otoño nos descubra.







viernes, 29 de junio de 2012

Día Mundial del Sueño Feliz · #DesmontadoaEstivill


Cuando escuché por primera vez una referencia al Dr. Estivill y su fórmula para dormir, recuerdo que lo asocié con otra época, pensé que se trataba de algún método desfasado de aquellos que acaban cayendo por su propio peso. No obstante, cuando comprobé que no sólo era contemporáneo sino que estaba “de moda”, que sus libros se vendían como rosquillas y que él mismo se estaba convirtiendo en su propio producto de marketing, no puedo decir más que quedé perpleja. Así es, una vez más, la realidad supera a la ficción.

Sé que es un tema muy delicado, como tantos otros en la crianza de los hijos y me impone un gran respeto hablar de ello, porque últimamente estoy trabajando conmigo misma la responsabilidad de mis opiniones, aunque tan sólo sean opiniones. Me incomodan los enfrentamientos entre padres y cómo éstos pueden transcender a los hijos, la facilidad con la que se emplean los mismos adjetivos que otros nos cuelgan para encasillarnos. Esto no es una guerra. Entiendo que cada familia basa sus decisiones en sus propias necesidades, recursos, información y convicciones. Sin tacharnos de desinformados, egoístas, sobreprotectores o hippies los unos a los otros. Y ante todo, rehúyo de la diferencia entre dormir con o sin amor. Deseo pensar que el amor paterno/materno es incondicional, siempre.

Mi crítica va dirigida a algunos profesionales, al fin y al cabo ellos son los que gozan de cierta credibilidad y formación haciendo que sus directrices puedan generar cambios de conducta en muchas familias. No comparto aquellos argumentos que llevan el conductismo por el conductismo más allá de una fórmula maestra. Ahora nos lo quieren vender como una necesidad.

Lo siento, en nuestro caso, el estivillismo se encuentra fuera de lugar, porque nuestras necesidades y prioridades difieren mucho de  las suyas y, sin embargo, vivimos en el mismo mundo, con el mismo ritmo de vida. Pero nuestra elección es muy distinta y lo que expreso se basa únicamente en nuestra experiencia, que no tiene porqué ser la mejor sólo por ser la nuestra. Soy consciente del amplio abanico de posibilidades que existe entre el colecho y seguir al detalle el famoso método del que hablamos. 

En nuestro hogar entendemos que no es necesario enseñar a dormir a nadie, uno se duerme cuando se abandona al sueño, sin más. No cuestionamos que se descansa mejor si el sueño ocupa un buen número de horas y si se hace en lugares bien acondicionados para ello. Pero nos sentimos lejos de la idea de “independencia” infantil tan extendida en nuestra sociedad.

Nosotros no somos independientes, nos gusta dormir juntos, a los tres. No tenemos prisa porque ella ocupe su cuarto, porque se duerma sola y con la luz apagada, no nos preocupa lo más mínimo. Disfrutamos nuestra dependencia y no forzamos situaciones.  Dormimos felices, los tres, sin lágrimas, sin despertares traumáticos mirando el reloj, sin llamadas a gritos en la noche, sin desesperación. Sin imponernos. Nuestra habitación es también la suya, nuestra cama es su cama, nuestro contacto calma sus despertares y nuestras respiraciones nos mecen. Nos facilita el sueño, la lactancia, nos resulta placentero, nos aporta tranquilidad, seguridad, confianza. Disfrutamos de ser mamíferos, de la compañía, del resguardo, del abrazo materno también durante las noches. Vivimos con la convicción de que marchará a su cama en algún momento, aunque no tenemos prisa, ni metas, ni expectativas creadas al respecto, tan sólo la certeza de que ese día llegará y llegará por sí solo.

Mientras tanto no nos importa lo que opine este señor y algún otro acerca de nuestra conducta. No encuentro la necesidad urgente de crear ciertos hábitos, no creo que el grado de madurez en la infancia lo marquen pautas impuestas por el ritmo de vida social y no por nuestra propia evolución, no creo que un niño sea más independiente por dormirse solo en su habitación, aún menos a costa de sus lágrimas e impotencia. Porque no interpreto que el llanto infantil sea un arma para manipular a los adultos, al contrario, considero que algo venimos haciendo mal desde muy atrás para que esta manera de captar la atención y “salirnos con la nuestra” esté tan extendida en nuestra sociedad, y no sólo entre los niños.

Creo en el contacto, en el apego, sin horarios, las 24 horas del día, creo aun cuando no nos es posible estar cerca. Confío en la relación de igual a igual, en la figura materna/paterna como referencia sin conflictos de poder. Creo en los procesos de adaptación, creo en la paciencia, en la contención, en el aprendizaje y maduración natural por instinto y ejemplo. Creo en afianzar hábitos desde la repetición voluntaria guiada por la satisfacción y no por la imposición, especialmente cuando hablamos de necesidades inherentes a nuestra condición humana, como comer, asearnos, eliminar deshechos y toxinas, socializarnos, aparearnos, nacer, parir, lactar, perecer y, por supuesto, dormir.

Creo que un libro manual cuyo título es un imperativo, ya tiene un mal comienzo.

Ahora ya pueden tacharme de inmadura, falta de sentido común o de pagar mis patologías con mi hija, pueden pregonar en su defensa que estamos criando niños dependientes, inadaptados y emocionalmente frágiles. Bien, me hago cargo. Creo que continuaré adelante a nuestro modo, nos sentimos muy bien, no necesitamos solucionar ningún conflicto porque no lo hemos creado. 

Gracias por sus consejos, pero no son bienvenidos.



Diseño de Sarai Llamas



Hace un tiempo escribí esta otra entrada sobre colecho, desde el corazón. 10 hermosos motivos para colechar.


Diseño de Prepapá


Si alguien desea informarse con una serie de artículos mucho más serios y contrastados que mi propia experiencia, les facilito algunos de los enlaces que se han recogido para la iniciativa:

Diseño de Louma Sader, Amor Maternal


sábado, 31 de diciembre de 2011

1 año de maternidad en 10 artículos



Top 10 2011. Los mejores artículos de la blogosfera maternal. Amor Maternal


"Top 10 2011 es un carnaval de blogs iniciado por AmorMaternal.com cuyo propósito es reunir los mejores artículos de la blogosfera maternal publicados durante 2011 en castellano. La temática del carnaval engloba el embarazo consciente, el parto natural, la lactancia materna, la crianza respetuosa, la psicología, el uso de portabebés ergo, la ecología y demás temas afines."








Para concluir este año maravilloso me gustaría sumarme a la iniciativa de Amor Maternal y participar en el último Carnaval de blogs de este 2011. No ha sido demasiado difícil decidir qué entradas publicar porque muchas de ellas las llevo en el corazoncito y porque los que visitáis este rincón a menudo sabéis que no siempre escribo sobre maternidad, a pesar de que es el impulso vital que mueve mi día a día. Por este mismo motivo he descartado otros textos muy ligados a mí que reservaré para otra ocasión.

Feliz por el año de intenso cariño y crecimiento que he vivido, comparto de nuevo estas 10 entradas que revivo hoy junto a tod@s vosotr@s para desearos un felicísimo 2012! Bonito número, confiemos en que será un buen año. Amor para tod@s 



Palabras sobre cómo nace en mí este deseo


Donde plasmo las sensaciones que recuerdo durante el embarazo.
Pertenece a una serie de entradas en las que posteriormente relato el momento del parto y comparto una pequeña reflexión sobre lo acontecido.
Guardo especial cariño a todas estas entradas.



Reflexiones y recuerdos


Pensamientos para acompañar el amamantamiento

Hermosas razones por las que colechamos


Un sueño al fin compartido


Sus primeros pasos, desde la observación y el acompañamiento



Sentimientos junto a mi hija la primera vez que enfermó


Comparto los inicios de nuestra lactancia en este Carnaval de blogs



Alzando la voz en le Día Internacional del Nacimiento. Una de mis primeras entradas.



Por último, quisiera agradecer brevemente el gesto hermoso de mi amiga Eraseunavez al invitarme a través de facebook a participar en este Carnaval. Gracias por tu cariño!

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lunes, 17 de octubre de 2011

Amo ser tu almohada

Amo Ser Tu Almohada: 10 razones para practicar el colecho es un Carnaval de Blogs iniciado por Amor Maternal para tratar de romper con el tabú social que existe en torno a dormir con los hijos, dar a conocer esta opción tan sana y natural como agradable tanto para el niño, como para sus padres y proporcionar información fiable y experiencias personales al respecto.


En casa colechamos y es uno de los momentos más especiales y deseados del día. Los tres lo adoramos, la hora de irnos a la cama es maravillosa. Para mí es algo natural, coleché con mis padres, luego con mis hermanos, mis amigas, mi pareja y ahora también nuestra hija ocupa su lugar en la cama y su pijama junto al nuestro bajo la almohada. Ese ratito entre acostarnos, relajarnos y finalmente dormir, es verdaderamente una delicia. Por eso, deseo sumarme a este carnaval que me toca tan de cerca y compartir, al menos, 10 razones que nos llevan a continuar haciéndolo.

1. Amo ser tu almohada por amor, porque adoro sentir cerca tu cuerpecito menudo mientras nos alcanza el sueño. Porque desde que saliste de mi vientre te abrí hueco desde fuera en mi cuerpo y ese espacio te pertenece. Porque desde entonces ni una sola noche nos hemos separado.
2.  Amo ser tu almohada porque me ayuda a conectar con mi instinto. Porque me basta un cambio en tu respiración para despertarme, porque sin pretenderlo duermo velándote y abro mis ojos dos segundos antes de que vayas a hacerlo tú. Porque capto tus movimientos sin un ápice de tensión.
3. Amor ser tu almohada porque me maravillo de tu instinto a la vez. Porque no deja de asombrarme tu capacidad para desplazarte sobre mi cuerpo y alcanzar el pezón sin errar jamás, a pesar de estar adormecida y de la oscuridad de la noche. Porque no puedo evitar abrazarte orgullosa de nuestra naturaleza más pura.
4. Amo ser tu almohada porque nos da paz. Porque descansamos tranquilos sabiéndonos juntos. Porque adoro despertarme en cualquier momento para comprobar que seguimos los tres unidos. Porque retomo el sueño con una sonrisa al encontrarme entre mis dos amores.
5. Amo ser tu almohada porque no hay nada más hermoso que besar tu frente dos segundos antes de alcanzar el sueño. Porque tu respiración es mi nana y tu olor mi sábana.
6. Amo ser tu almohada porque no hay mejor despertar que tus manos en mi rostro, que me pellizques los mofletes, que unas tu nariz con la mía mientras tus piernas me rodean. Porque aprovechamos así, entre juegos, amor y teta, los minutos que le robamos a la mañana.
7. Amo ser tu almohada porque siento que respeto tus deseos, porque agradeces mi presencia, porque buscas el contacto, porque vivo convencida de que duermes como eliges y que el día que de ti brote, emprenderás libre tu camino.
8. Amo ser tu almohada porque nunca me gustó dormir sola y hacerlo rodeada de amor sé que llena ser. Uno puede dormir casi en cualquier lugar o compañía, pero abandonarse al descanso del alma es otra cosa y me gusta pensar que los tres nos nutrimos así cada noche, acompañando nuestros sueños.
9. Amo ser tu almohada porque es la clave de nuestro descanso. Porque nos facilita la lactancia aun hoy. Porque si despiertas molesta al segundo te tengo en mis brazos, te susurro, te mezo y te canto sin abandonar la cama ni casi la postura. Porque te serenas rápido y todo vuelve a la calma sin mayor problema, se esfuma.
10. Amo ser tu almohada porque me encanta que me despierten tus carcajadas entre sueños, porque es una risa suave, que como una cascada sale de tu cuerpo y se vuelca en el mío. Y así, vuelvo a dormir riendo contigo e imaginando qué estarás soñando, mi linda Cereza.