sábado, 14 de abril de 2012

¿Merecen tus decisiones soportar ciertos juicios?

A raíz de unos comentarios acerca de las madres que optamos por criar a nuestros hijos en casa el máximo tiempo posible, según las circunstancias y decisiones de cada cual, deseo expresar abiertamente mi parecer, con cierta tristeza.

No me afecta ya que exista una corriente de opinión, bastante generalizada por cierto, que piense que las mujeres que optamos por no incorporarnos a nuestro puesto de trabajo, tras finalizar el permiso de maternidad, suponemos un paso atrás en todo lo que se ha logrado en igualdad de género e, incluso, que empleamos el cuidado de nuestros hijos/as como una excusa para justificar nuestra falta de compromiso social y laboral. Y no me afecta por los siguientes motivos.

Porque entiendo que no estoy tirando por tierra los esfuerzos logrados por otras compañeras que abogan por unas condiciones más igualitarias tanto en el entorno laboral como en cualquier otro, incluso en el familiar. Defiendo la validez de la mujer para desempeñar las mismas tareas que un hombre y comulgo con las ideas que apuntan a un reconocimiento de igual a igual en muchas áreas. Pero no por ello debo renunciar a una parte de mi naturaleza, tan primaria y visceral, que me sorprende que quede silenciada de tal modo en el siglo XXI, llegando incluso a convertirse en motivo de mofa e inadaptación. Una mujer que decide libremente, por convicción propia y sin un ápice de sumisión ni siquiera de insinuación por parte de nadie, quedarse al cuidado de sus hijos por el corto espacio de tiempo en que considera que ellos precisan de su atención y contacto, me sorprende que pueda ser una amenaza para la estabilidad social o suponer un mal ejemplo de ningún tipo. Estamos hablando de decisiones tomadas libremente, en las que no existe coacción y en las que sólo el núcleo familiar, conociendo sus circunstancias y necesidades, puede saber qué es lo que desea y cómo llevarlo a cabo según los recursos a su alcance. Creo que la clave está en la libertad, en entender este concepto como tal y no continuar insinuando que de llegar a existir esta opción alguien va a poder colocarnos entre la espada y la pared para decidir algo en contra de nuestra voluntad. Esto sí me parece realmente una falta de confianza ante la igualdad y no el hecho de plantear esta opción libre.

En cuanto al segundo aspecto, a la sensación de que las madres que aplazamos o renunciamos a nuestra incorporación laboral debemos arremeter contra el sistema, o las opciones extendidas, para justificar nuestra decisión o la supuesta falta de compromiso. Mi respuesta es que en cierto modo es así. Nos sentimos empujadas a justificar acciones que, en realidad, hablan por sí mismas, sin necesidad de enredarnos en explicaciones que pueden acabar conduciendo a desacreditaciones por parte de quién opta por las medidas contrarias, iniciando así una especie de guerra de bandos en la que se lanzan o atribuyen calificativos con connotaciones dudosas.

Esta es mi verdad, lo hice porque separarme de mi hija con tan sólo 16 semanas de vida y manteniendo una lactancia a demanda, para cumplir en un puesto de trabajo en el que ni siquiera cobraba mi salario acogiendo a la ya conocida crisis y suponiéndome delegar la atención de mi hija a terceras personas, fuera del núcleo familiar, por un precio que no nos podíamos permitir dadas las circunstancias, me parece de locos. No dudé en mi decisión y no me arrepiento de ello ni un solo instante. Ahora sé que aún habiendo escondido mi instinto bajo alguna alfombra o tupido velo, no hubiera servido más que para agravar nuestra ansiedad, la de los tres, incluido mi marido, porque somos una familia y nos afecta a todos. Nos hubiera hundido aún más económicamente, engrosando una deuda no sólo económica sino a mi entender moral, puesto que ni siquiera ahora, dos años después, mi antigua empresa ha cumplido con su parte. Sin olvidar que nos hubiera desestabilizado a nivel emocional puesto que sentiríamos estar actuando en contra de aquello en lo que creemos.

Aún así, la realidad es que, en ocasiones, me siento empujada, no sé porqué tipo de presión que he asumido, a justificar mi decisión y esto es lo que realmente me apena. La presión silenciosa del que no te dice claramente que te has equivocado o que estás echando a perder tu vida profesional y el bienestar de tu hija, o en el peor de los casos, que te tachen de parásito social, simplemente porque has dicho aquí paro la rueda por un tiempo. Aquí me planto. Aunque no me quede otra que tratar de reincorporarme ahora, transcurrido un tiempo bastante más razonable, agachar la cabeza y continuar produciendo. Pero ésta fue nuestra elección, meditada, sentida, libre y acertada bajo mi punto de vista. Porque creo en el apego, creo en la necesidad de estar cerca de los hijos en sus primeros años, lo creo y lo siento, y lamento de corazón que no tengan cabida otro tipo de opciones que nos permitan coexistir sin etiquetas, sin valoraciones que dejen espacio a los prejuicios y malos pensamientos, simplemente por pensar y actuar de manera diferente. 

No juzgo a la mujer, ni al hombre, que los hay y mantienen su lucha aún más en silencio mientras rompen esa imagen extendida y aceptada del hombre alejado del rol de crianza en primera persona, que opta por reincorporarse de inmediato, ni a quién cría de otro modo, ni a a quién emplea otros medios, porque, como expresaba hace unos meses, creo que sólo la aceptación de nuestras diferencias nos puede hacer crecer como sociedad, revitalizarnos y comenzar a despojarnos de esta tendencia a la competitividad y confrontación que llevamos incluso al terreno más personal de todos, cuestionándonos como seres humanos, hombres y mujeres iguales y diferentes por naturaleza. 

Ésta es mi tristeza y lo que verdaderamente sí me afecta, comprobar que hay tantos moldes por romper y tanta conciencia por crear en ambos sentidos, que hasta que no recuperemos la confianza en el trabajo conjunto, sin trabas innecesarias, apoyándonos unos en otros, no podremos mirarnos a los ojos sin sentirnos cuestionados en nuestras decisiones.

O somos todos uno, facilitándonos la convivencia, aceptándonos y velando porque las futuras generaciones gocen de un mundo mejor, sea cual sea la decisión familiar. O seguimos abriendo la brecha y atacándonos sin sentido mientras la vida pasa.



51 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias, preciosa. Me sonrojas.

      Eliminar
  2. Qué bonito post Colo. Por desgracia esto no sólo sucede en la maternidad, sino en cualquier ámbito de nuestras vidas. A menudo las personas se ven con la potestad de decirnos incluso lo que es mejor para nosotros. Estoy de acuerdo contigo, que cada cuál elija libremente sin tener que ser juzgados por ello.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Zulema. Es cierto, sucede en muchos ámbitos y más que el tratar de asesorar a los demás o persuadirles lo peligroso es que se crea que la opción personal es la única válida y por tanto la mejor. Un gran abrazo, guapa!

      Eliminar
  3. Que triste que no sepan ver lo maravilloso que es haber visto crecer a tu hija todo este tiempo. En verdad creo que mucha gente cree que es un chollo, como si te dedicaras a ver las telenovelas, y otros que te estás perdiendo algo cuando es todo lo contrario, o aún en el caso de perder algo ganas muuuucho más

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, yo también creo que el pensar que atender a los hijos supone estar todo el día a la bartola es una idea bastante extendida. Otras veces te encuentras con familias que prefieren dar rodeos e incluso echar horas extras con tal de no llegar a casa y encontrarse con el día a día en un hogar con hijos. Para mí el problema aparece cuando los niños son los que pierden calidad de vida, aunque esta apreciación es muy subjetiva, sobre todo cuando se habla de crianza.
      Yo también soy de la creencia de que los hijos nos aportan maravillas y merece la pena estar cerca para descubrirlas.
      Mil besos

      Eliminar
  4. Muchos de los que atacan este modo de crianza en el fondo lo hacen porque saben que has hecho la mejor opción y ellos no han podido o querido hacerlo de la misma manera. Nunca te arrepientas de haber pasado con tu hija todo este tiempo, es una inversión de futuro en el mejor de los sentidos. Hay gente que lo quiere todo y eso es imposible, unas opciones dejan fuera de juego otras. Dedicarse a los hijos y al hogar es un privilegio para el que así lo siente. Delegar en terceras personas facetas que nos corresponden como padres es algo necesario a veces pero no exento de consecuencias.
    Qué difícil es en ocasiones encontrar respeto, no te justifiques, no lo necesitan ni lo quieren comprender!
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, María! Sinceramente ignoro lo que piensan en el fondo, lo que se esconde detrás de los ataques. Imagino que cada cual llevará a cuestas su propia historia, sus circunstancias, creencias y sombras.
      Por supuesto que no me arrepiento ni un sólo instante de mi elección, ni de haber tenido que recurrir a la guardería durante un mes cuando fue necesario, ni de haber prescindido de ella sin dudar cuando dejó de serlo. Son opciones válidas. Ahí cada cual.
      Sobre justificar, ya no me siento así, pero sí encuentro importante ser transparentes en nuestros motivos puesto que conservo la esperanza de que alguien cambie la mirada y así, poquito a poco, podamos dejar de contribuir a esta lucha innecesaria y construir juntos, integrados.
      Gracias por tu comentario, María. Un gran abrazo!

      Eliminar
  5. Parece que siempre cuando no se hace lo que uno cree que se debe hacer ya andamos criticando al otro, sin pensar que sus motivos tiene y que nosotros no tenemos la verdad absoluta.
    Yo entiendo que la base de la sociedad son los niños, ¿por qué entonces se ve mal que nos dediquemos plenamente a ellos? Cada cual tiene la libertad de elegir y saber cuales son sus prioridades. Para mi es mi hija, y quedándome junto a ella no sólo hago lo que me dicta el corazón, sino que se que le estoy dando lo que necesita y además estoy contribuyendo a mejorar la sociedad, porque contribuyo al crecimiento de un adulto emocionalmente sano.
    Ánimo, ya sabes que siempre habrá opiniones en contra en todos los sentidos.
    Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Carol, parece que la primera reacción es común que sea a la defensiva, como si nosotros mismos no nos encontrásemos en continua evolución.
      Creo que uno de los problemas es que en crianza no todos entienden que lo mejor para los niños sea lo mismo, por supuesto me refiero a matices, porque en lo esencial (malos tratos, atención a la enfermedad, alimentación, etc) sí lo estamos y de ahí a que surjan las diferentes corrientes que perfectamente podrían convivir sin tratar de tirar por tierra las decisiones ajenas aunque no se compartan.
      Yo también creo que hacemos lo mejor para nuestros hijos pero entiendo que no es la única opción y, por otro lado, me gusta pensar que puedo transmitirle a mi hija, a través de mis actos y palabras, respeto por lo diferente.
      Gracias por tu cariño, Carol. Muchos besos

      Eliminar
  6. Colo, yo salí de la rueda dos años. Mucho antes de quedarme embarazada ya sabía que me bajaría, que no querría seguir en ella mientras mi hija fuera muy pequeña. Y sí, he tenido miradas de desaprovación, comentarios y el repetidísimo "y ¿no va a la guardería?" aún ya sabiendo que la respuesta era que no. Trabajo un 50% de las horas y claro, cobro también el 50% y no, no va a la guardería porque puedo y quiero cuidarla yo. Y ¿sabes qué he aprendido en todo este tiempo? Que si los demás lo entienden y lo respectan, pues fantástico, pero que sinó... también. Es como que estoy tan segura de lo que decidimos en su momento, (porque era lo que sentíamos que queríamos hacer) que ya me da igual. Ha sido un proceso y es verdad que al principio me afectaban comentarios o miradas. Ahora ya no. Lo volvería a hacer mil veces. Intento no juzgar a los demás y si me juzgan... intento dejarlo pasar, nada más.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Míriam, me alegra que lo tuvieras claro incluso antes de concebir. Yo no dudé una vez la tuvimos con nosotros y valoramos la situación. Mi marido también lo sentía así y fue una decisión clara y meditada.
      Como expresaba, no me afectan ya ni los comentarios ni los juicios, porque no dudo de mis actos al respecto y he llegado a formar mis propias opiniones sobre aspectos concretos. Pero sí me afecta que se alimenten las diferencias innecesariamente, en ambos sentidos, y no seamos capaces de mirar más allá de nosotros mismos, nuestras circunstancias y creencias.
      Gracias por compartir tu experiencia. Un abrazo!

      Eliminar
  7. Colo cariño precioso, y conciliador post. Las que hemos comentado somos partidarias de esa postura... Yo he tomado las decisiones de igual manera y sin presión, y aunque respeto otras formas de crianza sigo sin poder entender aquellas en las que, teniendo otras opciones, escogen el camino del desapego y el individualismo... De igual forma me declaro intolerante ante las agresiones e irrespeto ante las diferentes opciones... Que no me llamen vaga que yo no les estoy llamando de ninguna manera...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, Cata, gracias por tus palabras. Me alegra que conectemos en lo esencial, en la importancia por estar presentes en el día a día de nuestros hijos en la más tierna infancia y que peleemos porque esta opción sea real sin excluir el resto. Apostar por la convivencia, aunque suene utópico.
      Puedo entender que otra gente viva y sienta de otro modo, aunque no comparta su visión, y que en determinadas circunstancias sus caminos les lleven a poner distancias con los hijos. Pretender que todos veamos la vida de igual modo no es fácil pero sí podemos apostar por un cambio común que nos integre sin necesidad de pisarnos o descalificarnos desde el principio. Los insultos y las salidas de tono, a veces en ambos sentidos, no ayudan a esto y eso es lo que me apena, no ya el hecho de nos consideren vagas o lo que sea porque eso es sólo una opinión, lo delicado es lo que empuja a no abrir la mente a otra manera de sentir, en consonancia...
      Al final me he enrollado divagando, perdona. Siempre un placer compartir contigo y tenerte cerca.
      Millones de besos

      Eliminar
  8. Como dice Macaco (y no es la única persona que piensa así), "volver al origen no es retroceder, quizás sea andar hacia el saber!". Por otro lado, Respetar es, ante todo, respetar la intimidad de los demás; las personas que se permiten cuestionar, desconsiderar y presionar a quienes actuamos por instinto, atendiendo a las necesidades vitales y emocionales entre madre/hijo, sin tan siquiera preguntar por qué actuamos así tienen, a mi modo de ver, mucho que aprender, mucho pero que muuuuuuucho!!!! Un beso muy, muy grande y muy feliz finde, mama sabia! Disfruta en cada momento de tu linda familia que el tiempo corre y, después, sólo quedan los recuerdos; no dejes que la ignorancia de las masas consumistas que valoran más el dinero que el amor, ofusquen y apaguen la magia de vuestra libertad pues el futuro depende de cada presente y este también depende, a su vez, de los recuerdos que si son buenos, siempre nos tienen felices y contentos! ;) Besos mil y de colores!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lídia, me has sacado una gran sonrisa entre macaco y tu buena energía para afrontar cada momento con la alegría que se merece :) Gracias miles!
      No dudes que disfruto de lo que tenemos y sentimos, así es como la vida cobra color, pero cuando andas en plena lucha por crear conciencia social estas cosas te resienten un poco, no a nivel personal, pero sí en su conjunto. Aunque reconozco que por otro lado en un empuje hacia la reflexión constructiva y finalmente un gran motor para continuar.
      Gracias por estar y ser. Besos y besos

      Eliminar
  9. ¡Cómo sabes expresar lo que pienso y siento!
    Siempre te quedará saber que habéis hecho lo correcto para vuestra familia.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Gallinita! Sí, a nivel personal no tenemos ninguna duda, es la decisión que se adaptaba a nosotros. Mi dilema es a nivel de sociedad... En fin, sigamos construyendo...
      Besitos miles

      Eliminar
  10. Colo, sabes que comparto tu sentir en este aspecto al 100%. A mí también me apena el que nos sintamos presionadas a justificar nuestra decisión de aparcar temporalmente el trabajo en pos de la crianza de nuestros hijos. A menudo pienso que las personas que no respetan esta decisión es porque no pueden.. es por una coraza que han tenido que ponerse para soportar sus decisiones y enterrar ese instinto del que hablas, cuando consigo ver esto claro me doy cuenta de que no existe ningún problema en nuestra decisión, el problema está en esas personas.. y no por la forma de ver las cosas.. sino porque tienen que esconderse de ellas mismas para seguir adelante. Un mogollón de besos!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, Carol, qué bien tenerte cerca :) Cuánto más profundizo más cuestiones me asaltan... porque es cierto que habrá muchas corazas, nosotras también nos desprendemos de las nuestras para decir así soy, así pienso y así actúo. Habrá también gente que está en el proceso de evolución en el que todos nos hayamos, puesto que yo hace unos años ni siquiera me planteaba muchas de las cosas que pienso y emprendo hoy. Y habrá gente que conociendo, decida tomar un camino absolutamente diferente porque es en lo que creen. Qué hacemos entonces? Tratamos de imponer una "verdad" sobre otra o tratamos de buscar la manera de que cada cual pueda desarrollarse a su modo aunque no compartamos la manera de actuar del otro?... Uffs
      Por supuesto que no existe ningún problema con nuestras decisiones o nuestra manera de vivir la maternidad, lo importante es que se acepte esa diversidad! Miles de besos y gracias por tus reflexiones

      Eliminar
  11. Excelente post Colo. Yo creo que a veces hay que explicarse y hacerse visible, lo cual no quiere decir que uno se justifique, sino todo lo contrario, refrenda lo que ha elegido. A veces pecamos de ocultarnos con nuesta forma de crianza, como si estuviéramos haciendo algo malo, cuando es todo lo contrario. Y ya sabemos como son estas cosas, a más visibilidad, más normalización y por lo tanto más aceptación. Y eso ya va más allá de nuestros hijos, porque estamos ayudando indirectamente a otros, al ayudar a abrir los ojos a otras formas de crianza a sus padres. Así que por nosotras mismas, por nuestros hijos, y por los niños en general, normalicémonos ;) Un beso guapa!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, bonita! Sí, esa es la cuestión, exactamente. Que no existe el motivo para tener que justificarnos, porque suena a acusación o defensa. Simplemente hay que abrirse y explicar, aunque nos tomen por lo que sea, quién sabe, igual así nos aguarda un futuro con una sociedad en la este sentir tenga cabida, cabida real, sin luchas entre mujeres y mujeres, mujeres y hombres y, ahora también, entre hombres y hombres...
      Muchísimas gracias por tu comentario y por hacer piña. Besos y besos

      Eliminar
  12. Me siento muy identificada contigo, a mí también me despierta mucha tristeza cada vez que parece querer enfrentarse un estilo de crianza a otro, como si hubiera una única forma de criar. Creo que todos tendemos a juzgar demasiado a la ligera y no profundizar, ni ponernos en la piel del otro. Estupendo post! Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Mousikh, es una lástima, pero no sólo esa confrontación sino todo lo que arrastra detrás... no es fácil desprenderse de la rivalidad en general, desde las cosas más triviales hasta las más relevantes, siempre existe la pregunta: Y tú con quién vas?... siempre considerando la exclusión...
      Gracias por la empatía! Un abrazo

      Eliminar
  13. Si fueras una "señora de..." que no trabaja porque su marido tiene mucha pasta y se pasa las mañanas comprando o en el club...no te tendrías que justificar tanto. Es vergonzoso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Marián, me alegra que hayas tocado este tema porque creo que esto es algo que comienza a escapar incluso de las clases sociales. Puesto que lo primero que te comentan al mostrar tu situación es precisamente "Si te lo puedes permitir" como dando a entender que somos unos privilegiados, sin darse cuenta de que es algo que está en la mano de cualquiera... Ahora, hay que ser consecuente con nuestras decisiones, aún más con éstas, y saber que si una renuncia a su puesto de trabajo con una situación económica familiar nada holgada toca privarse de muuuuuuchas cosas, y cuando digo muchas digo muchísimas. Pero tenemos lo esencial para nosotros por lo tanto sí somos privilegiados pero no precisamente como la gente apunta.
      Gracias, bonita. Un beso

      Eliminar
    2. Tenéis lo que realmente importa en la vida Cocolina. Un abrazo enorme

      Eliminar
  14. Hola linda! Me pasa algo con este tema, mas que entristecerme me enfada muchísimo, no puedo comprender esa falta de empatía, por no hablar de los movimientos feministas, como mencionas al principio, que nos tachan de retrógradas, por querer pasar tiempo con nuestros hijos. Es indignante, yo las respeto a ellas y ellos. Mucho por hacer, hasta que se comprenda que el feminismo implica brindar la libertad a la mujer y no sujetarla de nuevo. Que maravilloso post! Un abrazo grandísimo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, Silvia, si te soy completamente sincera, la primera vez que leí un argumento en esa línea de feminismo pensé que era una broma, no me lo podía creer, así de claro. Entiendo la problemática y me considero una mujer moderna y de ideas abiertas, es más, en mis puestos de trabajo siempre he peleado para hacerme valer a pesar de ciertos juicios, pero en esto no puedo sentirme en consonancia. Lo siento, considero un paso atrás, no tener presentes cosas propias de nuestra especie. Al menos, que haya opciones...

      Gracias por compartir tus impresiones, verás que poco a poco encontraremos un camino sin etiquetas. Besos

      Eliminar
  15. A mi lo que me llama la atención y me gustaría saber es si una madre trabajadora debe hacer tantas justificaciones y explicarse tanto.

    Parece mentira que una mujer que cuida a su hijo/a siempre tenga que estar dando explicaciones de esto y lo otro. Y además deba ser juzgada como una mujer sin ambición, sin estudios, que no contribuye a la economía familiar, que no integra a su hijo con otros niños y idioteces por el estilo.

    Se escuchan tantas burradas de las mujeres que se dedican a la crianza de sus hijos y a la vida doméstica que sí, molesta y bastante! A la más mínima cuando tenga a mi beibi no voy a dudar ni un segundo en meter un bufido.

    Me considero una mujer muy privilegiada por poder disfrutar mi embarazo y en un futuro poder criar a mi hijo, pero sobre todo, privilegiada porque mi compañero siempre me ha apoyado y sabemos que es la mejor opción, aunque también deberemos prescindir de otras cosas y no es fácil. Prefiero prescindir de ocio y últimos modelos, que perderme los primeros años de mi amor, mi proyecto de vida. Yo me he criado así, mi pareja también, somos personas adultas y somos libres de hacer lo que nos dé la real gana. BRAVO por esta bonita reflexión. Besos

    pd. luego viene que si le das demasiada teta al niño, que si será asocial, que si sois unos hippies y mil historias más... si será por opiniones destructivas...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Kittinha! Siempre pienso que quién se ajusta a los ritmos marcados por nuestra sociedad no siente la necesidad de justificarse en muchos aspectos puesto que cuenta con el respaldo de lo socialmente acepto. Aunque muchas cosas sean cuestionables para todos, siempre.
      Cuánto más te ciñas a lo establecido menos debes justificar tus actos en sí, podrás quejarte, estar en desacuerdo, etc. pero estarás libre de esa mirada crítica.

      Otro aspecto a tener en cuenta es que hay ocasiones en que se arremete contra la corriente general de manera injusta, tratando a todo el mundo por igual y emitiendo igualmente juicios a la ligera. Es imposible que todos obremos del mismo modo en la crianza y en los roles sociales porque hay multitud de matices, pero lo que sí está en nuestra mano es respetar las decisiones ajenas y darle cabida, siempre que no dañen a nadie, por supuesto.

      Claro que eres privilegiada, lo sois, a disfrutar!
      Gracias, un abrazo!

      Eliminar
  16. Vaya! La verdad es que o me rodeo de personas muyyyyyyy abiertas y que nunca juzgan a los demás, o soy demasiado despistada como para darme cuenta de todo esto. E ingenua además, porque os aseguro que lo que acabo de leer me suena casi a chino (salvo algún comentraio puntual oído o leído). Realmente os encontráis a tanta gente que os juzga de forma negativa por dediacros a vuestros hijos? Si es así no puedo más que horrorizarme, pero yo lo asociaría más a envidia que a otra cosa. A la mayoría de mujeres nos gustaría poder disfrutar más de nuestros hijos; lo hagamos o no y por qué ya es otra historia.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ah! Y respecto a la pregunta del título de la entrada, NO, no deberíamos soportar ciertos juicios por según qué decisiones.
      Saludos.

      Eliminar
    2. Hola Golosi, bienvenida! Me alegra que nunca hayas sentido la necesidad de justificar tus decisiones respecto a la crianza. En mi entorno más cercano se respeta nuestra decisión, incluso la apoyan, pero al salir un poco más allá basta la simple pregunta acerca de si va a la guardería para que todo pueda tomar dos caminos.
      De todos modos, este ambiente más hostil no se suele mostrar cara a cara sino en la Red, el gozar de cierto anonimato muchas veces facilita a la gente opinar abiertamente y es ahí donde encuentras grandes faltas de respeto, a veces en ambos sentidos, también tengo que decirlo.

      Gracias por compartir tu experiencia. Un abrazo!

      Eliminar
    3. Estoy de acuerdo en que en la red el anonimato facilita la sinceridad y la hostilidad. Pero precisamente por este anonimato considero que no ha de darse a ciertos comentarios más importancia de la que tienen. Cómo vas a hacer caso de alguien que te juzga sin conocerte, sólo por haber leído cuatro comentarios tuyos? (otra cosa son las amistades que se forman aquí, que eso es otra historia)
      Bs

      Eliminar
    4. Hola Golosi, creo que no me he explicado bien. No me refiero a comentarios dirigidos a mí directamente, estos no me afectarían a no ser que vinieran de alguien a quién aprecio o con quién haya tejido cierta amistad, aunque por suerte nunca me he encontrado con un ataque directo con malos modos. Sin embargo sí he presenciado conversaciones y debates en los que personas, especialmente de género femenino, critican abiertamente estas decisiones e incluso no se cortan en emplear calificativos bastante despectivos.
      Es a esto a lo que me refiero, no por el ataque o insulto en sí, ahí cada cual, sino a la falta de conciencia conjunta para construir una sociedad más sana. Mi reflexión partió de una serie de debates generados y no de un ataque personal.
      Afortunadamente también recibimos testimonios integradores, pero lo que sí tengo claro es que una parte de la sociedad piensa de este modo acerca de que la mujer decida quedarse en casa libremente por un tiempo al cuidado de sus hijos.
      Disculpa que me extienda, espero haberme explicado mejor.
      Muchas gracias por tus comentarios. Un gran abrazo!

      Eliminar
  17. Estoy contigo: Vive y deja vivir. Cada uno que haga lo que crea necesario sin juzgar a la persona de al lado. En mi caso, aslguna vez he pensado dejar de trabajar para criar a los niños, pero necesitamos los dos sueldos en casa :(

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Madre desesperada, por eso mismo siempre me gusta señalar que cada cual conoce sus circunstancias y decide en función de ellas. Probablemente si mi situación laboral hubiera sido más favorable hubiésemos tenido que actuar de otro modo por necesidad. Las circunstancias van cambiando y nosotros tenemos la capacidad de adaptarnos y, muchas veces, incluso de reinventarnos!
      Gracias, un abrazo!

      Eliminar
  18. A mí me hubiese encantado poder dejar de trabajar, pero era económicamente inviable, y me parece fantástico que tú puedas estar criando a tu hija. En este tema, como en tantos otros, lo que falta es mucha empatía y menos meterse en la vida de los demás. Y al final acabo pensando que hay gente que no merece una explicación, porque sabes que no va a querer entenderla. En esos casos, sonrisa en la cara, y a otra cosa mariposa. Un besote.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Mo, entiendo y respeto tu decisión con la misma empatía que tú también muestras hacia mí. Gracias. Por eso respeto las opciones, siempre que no sean abusivas por supuesto, puesto que cada cual decide en función de ellas. Un abrazo grande!

      Eliminar
  19. ¿Merecen tus decisiones soportar ciertos juicios?..... Pues no, no lo merecen pero sucede. En mi caso, tras decidir consensuadamente que los beneficios de dedicarme plenamente y exclusivamente a nuestro hogar y nuestros hijos, he tenido que ver y aguantar gestos, caras, comentarios... Me han dolido, para qué negarlo.... pero no importa porque cuando estoy en ese hogar que he elegido como mi todo y estoy con mi familia a la que he elegido por encima de todo.... soy consciente (aunque magullada y dolorida) de que es MI CAMINO.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mon, lamento muchísimo que te hayas sentido de ese modo, de verdad. Porque aunque no haya sentido una gran presión en mi entorno más cercano sé que existe. Basta que se genere un poco de debate para que comiencen a aflorar todos esos juicios a gran velocidad. No siempre, por fortuna, pero sí demasiado habitualmente para mi gusto.
      Me alegro de que te sientas plena en tu hogar, en tu camino, único y perfecto para vosotros, puesto que es el que deseáis.
      Te mando un gran abrazo, Mon.

      Eliminar
  20. Pobres madres que han de dejar a su prole en otras manos y pobres hijos e hijas que han de dejar el regazo de sus madres.Siempre pienso en lo duro que tiene que ser , aunque no se permitan dejarlo salir de su interior, porque socialmente está mal visto que una mujer sienta apego por su recién nacido. En pos de una supuesta igualdad, nos desposeyeron de nuestra identidad maternal.
    Te dejo un post que escribí sobre esto http://lasonrisadelaanjana.blogspot.com.es/2011/11/maternidad-antisistema.html.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que en pos de una igualdad a toda costa se mantuvo en un segundo plano nuestra naturaleza maternal y también paternal, porque las medidas actuales son, a mi parecer, ridículas para ambos. Muchas madres sufren al separarse de sus hijos abiertamente o en silencio, también existen otras muchas que necesitan recuperar su ritmo, su faceta profesional, en fin, su circunstancias y, siempre que no existan abusos, me siento injusta hacia ellas si no las escucho y trato de entender sus decisiones aunque no las adopte para mí porque no las siento de este modo. En estos casos lo que sin duda hay que mejorar son otro tipo de medidas para que esos niños que pasan tantas horas en compañía de otras personas estén mejor atendidos, una atención más cercana, más respetuosa... Queda tanto por caminar...
      Gracias por tu comentario y por invitarme a conocer tu reflexión. Pasaré por tu casa. Un abrazo!

      Eliminar
  21. Qué buen post Colo!
    Yo he escrito también varias veces sobre este tema, la última no hace mucho tiempo porque estoy cansada de tener que "justificar>" a todo el mundo el porqué mi hijo no va a la guardería. Parece que lo que tiene que ser normal es que esté en una escuela infantil en vez de en casa, con su madre.
    Es una cuestión de cambio de mentalidad que costará mucho cambiar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, Silvia, si es que es la pregunta que puede abrir la caja de Pandora... Si dices que no, generalmente viene una pregunta tras otras... Todo depende de lo que deseemos decir, cómo nos sintamos y la situación en que se dé. También tengo que decir que me encuentro con comentarios dulces, de aprobación y cariño.
      Sin duda costará ese cambio, pero poco a poco estamos haciendo camino entre todos! Gracias!

      Eliminar
  22. Muy buena entrada, pero triste por tener que justificar tanto las decisiones de cada cual.
    Me he llevado esta entrada al resumen semanal de Bebés y más: http://www.bebesymas.com/bebes-y-mas/blogs-de-papas-y-mamas-cxiv

    Un saludo!

    Armando.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, Armandilio, muchísimas gracias! Qué ilusión me hace, también el que hayas pasado por aquí de nuevo!
      Sí, es triste, pero si al explicar nos lo tomamos como una aportación al cambio todo toma otro color. Muchos se irán como llegaron pero, tal vez, en la cabeza de alguno quede resonando que hay muchos modos de hacer las cosas y que debería ser algo reconocido y más apoyado, no sólo socialmente sino con medidas que lo acojan.
      Gracias de nuevo. Un abrazo!

      Eliminar
  23. Totalmente de acuerdo con lo que dices, siempre lo he pensado pero nunca he sabido explicarlo y tú lo has hecho estupendamente. Me ha encantado el post.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Bea. Me alegra que estemos en sintonía con un tema tan delicado como este.
      Gracias por comentar. Un saludo!

      Eliminar
  24. Estoy totalmente de acuerdo. Has dicho todo lo que me gustaría haber dicho, y mucho mejor de como lo habría dicho yo ;-).
    Opino que la verdadera libertad reside en la posibilidad de elegir: hoy en día, si una madre quiere reincorporarse al trabajo al poco de dar a luz, dejar al bebé en una guardería, darle biberón desde el primer día y un largo etcétera, puede hacerlo. Sin embargo, si prefiere criarlo durante más tiempo, mantener aunque sea los 6 meses de lactancia a demanda que recomienda la OMS, no puede, o mejor dicho, debe hacerlo al margen del sistema. No se trata de echar por tierra los esfuerzos de nadie, sino de luchar para que todas podamos elegir la opción que más nos satisface.
    Besos.

    ResponderEliminar

Gracias por tu comentario ♥